4 de agosto de 2013

LA PERLA NERA (BARCELONA)

La Perla Nera (Barcelona), 03 de Agosto de 2013

Un italiano retro para olvidar

Via Laietana, 32, 08003 Barcelona ‎
Tf. 933 10 56 46 

Valoración: 1.5/5
Puntos fuertes: Buen tiramisú/Buenas masas a la leña
Puntos débiles: Ambiente retro pasado de moda/Comida mal elaborada/Precios poco acorde con calidad





Después de una tarde de paseo por el centro de Barcelona, tenía reserva en el restaurante OBE en la zona del BORN (uno de los mejores italianos de la ciudad, pero no preparan pizzas), pero por temas de logística infantil (el niño quería pizza para cenar y es muy tenaz) tuvimos que abandonar dicho restaurante y acercarnos a la pizzería más próxima a la zona que era LA PERLA NERA. 

Es un restaurante con un ubicación perfecta, en plena VIA LAYETANA muy cerca de la Catedral; una zona muy concurrida por los turistas y eso beneficia a cualquier negocio sea como sea su gestión. La verdad es que todo el restaurante necesita un lavado de cara tanto exterior como interior. Hablamos de un establecimiento digno de la serie CUÉNTAME, una ambientación y decoración retro y pasada de moda; no creo que hayan cambiado nada desde que se inauguró a principios de los 80. Lo sacas del centro de Barcelona y es digno para competir con cualquier mesón de carretera. 

En cuanto a que se trate de un restaurante de cocina italiana, yo tengo serias dudas al respecto. El dueño parece italiano y sí puedes encontrar algún camarero y cocinero de origen italiano, pero la comida que nos sirvieron dista mucho de merecer la etiqueta de cocina italiana. Carta con poca originalidad, pésima oferta de vinos y precios desmesurados teniendo en cuenta la calidad de su cocina. Resulta una estafa acabar pagando más de 30 euros por su comida. Si hablamos del servicio puedes esperar cualquier cosa, parecen camareros sacados de una película de los 70 y que tanto se muestran atentos como te sueltan una fresca que te deja sin habla. Luego puedes ver al propietario en su garita situada junto a la bodega, parece que te esté vigilando con la mirada con esa cara de padrino de la mafia y que rara vez esboza una sonrisa. No es el mejor ambiente para disfrutar de una gran velada con buena comida italiana. El restaurante suele estar abarrotado, supongo que será por su buena situación y supongo que en la mayoría de casos hablamos de clientes que se toman el tema de la comida como un mero trámite de subsistencia y no buscan el placer gastronómico, en caso contrario no alcanzo a encontrar una explicación razonable. 

Tienen un horno de leña bien a la vista y debo decir que las masas que preparan si están bien hechas, el problema es el resto de componentes.

Estos son los platos que elegí por desgracia:

RISOTTO AI PORCINI. De todo menos algo parecido a un risotto. Podría definirlo como algo parecido a un arroz con leche sin canela o como un arroz a la cubana sin tomate, repito todo lo que se os pueda ocurrir menos un delicioso risotto italiano. Infumable.





















CALZONE. La masa muy bien cocinada a la leña, pero en el interior sólo queso y jamón en dulce, nada más de relleno. Un calzone margarita.























TIRAMISÚ. Estaba bueno, pero pagar 6 euros por una porción de postre me parece un poco exagerado.



















Para acabar de rematar la velada y después de haber realizado un gasto más que considerable (todos comimos 2 platos+postre+chupito+vino); pedimos una segunda ronda de chupitos de limoncello y de broma comentamos si podía invitar la casa; la respuesta llegó en forma de un ticket de caja de casi 12 euros por esos 3 chupitos. Menudo atraco que te cobren 3,50 euros por un chupito (encima servido a temperatura ambiente) de limoncello del MERCADONA, sin duda el dueño debe ser de la zona de SICILIA o PALERMO y sabe bien como hacer negocio.

Y una escena impagable, el mencionado propietario ya próxima la hora de cerrar y cuando aún tenía clientes en su restaurante, sale de su garita y se pone a cuadrar caja a la vista de todo el mundo y contando con satisfacción todo el botín recaudado. 

Lo dicho, un restaurante para olvidar y borrar de mi agenda. Lo calificaré como un mero accidente ocasional.

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